Cuenta esta leyenda, que tiene lugar en la villa de Montblanc, que un poderoso dragón estaba aterrorizando a sus habitantes. Tras sacrificar al ganado comenzaron a sacrificar también a los propios habitantes para evitar que el dragón entrara en el pueblo. Un día, el nombre elegido fue el de la hija del rey, la princesa Cleodolinda, ella era la que tenía que ser entregada al dragón. El rey suplicó por la vida de su hija pero no consiguió nada, ya que otros padres también habían perdido a sus hijos. La princesa salió de la villa y se dirigió hacia el dragón. Cuando este avanzaba para comérsela, apareció un caballero a caballo que comenzó a luchar contra la bestia. El caballero hirió al dragón de gravedad y éste se sometió a la voluntad del caballero para sobrevivir. El caballero lo llevó hasta la villa, donde lo mató con una lanza. En el mismo instante y en el mismo lugar en el que murió el dragón brotó un bonito rosal del que nacieron unas hermosas rosas rojas. Jordi, el caballero valiente que luchó contra el dragón, le regaló a la princesa una de esas rosas.
¿Y si además de regalarle una rosa o un libro le invitas a cenar?

